El jefe de Gabinete, Diego Santilli, fue al CFI con una idea bastante clara: sentar a los gobernadores en la misma mesa para empujar las reformas del Gobierno nacional. También aprovechó para pegarle con dureza a Axel Kicillof.
En su exposición, sostuvo que hace falta una hoja de ruta compartida para sostener el rumbo económico. Traducido al criollo: sin acuerdos con las provincias, el plan queda rengueando y no avanza como quiere la Casa Rosada.
Además, el funcionario destacó proyectos por US$208.000 millones presentados bajo el RIGI, y dijo que una parte importante ya tiene aprobación. Para el Gobierno, esa cifra es la prueba de que hay interés en meter plata fuerte en el país.
También puso el foco en la infraestructura vial y ferroviaria. Habló de intervenir sobre las rutas nacionales 3, 5 y 7, y de mejorar el Belgrano Cargas para mover la producción hacia los puertos sin tanto bardo en el camino.
Del otro lado, cuestionó la política tributaria de la provincia de Buenos Aires y la decisión de no adherir al RIGI. Según planteó, eso frena la llegada de capitales y la generación de empleo en ese territorio, así que la pulseada sigue picando, ¿no?

