El gobierno de Tierra del Fuego levantó la voz por la presencia del petrolero británico VS Promise en el Puerto de Ushuaia. El muelle está intervenido desde enero por decisión de Javier Milei, y ahí arrancó el nuevo bardo.
En un comunicado, la administración de Gustavo Melella dijo que resulta inadmisible que una embarcación de bandera británica opere en la capital fueguina. También metió en la discusión a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, en clave de soberanía.
El texto provincial apuntó contra la contradicción entre la intervención dispuesta por la Nación y las decisiones que se tomaron después. Según planteó, el puerto se intervino para resguardar intereses estratégicos, pero ahora terminó quedando en una situación que, para la provincia, no cierra por ningún lado.
La gestión fueguina le pidió a Javier Milei que informe de manera inmediata y pública bajo qué criterios se autorizó la operación del buque. Además, exigió el cese de la intervención y la restitución de la administración del puerto a la provincia, sin dejar de lado las acciones judiciales ya promovidas.
En enero, el Gobierno nacional había intervenido el puerto por irregularidades financieras, desvío de fondos y problemas de infraestructura. La medida quedó por 12 meses y al frente fue designado Juan Avellaneda, de la UPSF, mientras el puerto sigue en plena temporada de cruceros. Y en este quilombo, Ushuaia sigue siendo una puerta clave al Atlántico Sur, ¿o no?

