La derrota electoral de Donald Trump en las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos abrió interrogantes sobre el futuro político de su administración y las posibles consecuencias para los países que mantienen una relación estratégica con Washington. Sin embargo, para el abogado especialista en derecho internacional privado y dirigente político sanjuanino Miguel Arancibia, el resultado no debería interpretarse como un cambio inmediato en la política exterior estadounidense ni como una amenaza para el vínculo con Argentina.
Durante una entrevista, Arancibia explicó que las elecciones de medio término tienen características particulares dentro del sistema institucional norteamericano. Recordó que los presidentes suelen enfrentar dificultades electorales en esta instancia, aunque eso no significa necesariamente que pierdan la capacidad de gobernar o que deban abandonar sus funciones.
"Hay que entender que son elecciones de medio término. A Trump le quedan dos años", señaló el analista, quien explicó que Estados Unidos cuenta con un sistema presidencialista similar al argentino, donde el Poder Ejecutivo conserva importantes atribuciones para tomar decisiones sin depender permanentemente del Parlamento.
En ese sentido, consideró que el principal efecto de la derrota republicana será una mayor vigilancia sobre las decisiones del mandatario y una señal de descontento de una parte del electorado. Según su interpretación, entre los factores que influyeron en el resultado estuvieron el aumento del precio de los combustibles, las consecuencias económicas del conflicto con Irán y las políticas migratorias impulsadas por Trump.
Sobre este último punto, Arancibia sostuvo que la exposición pública de los operativos migratorios y las imágenes difundidas por los organismos de control generaron una percepción de vulnerabilidad entre determinados sectores de la población. A su entender, la manera en que se ejecutaron esas políticas tuvo un costo político para el presidente.
La relación entre Argentina y Estados Unidos
Al analizar las posibles consecuencias para el gobierno de Javier Milei, el dirigente sanjuanino consideró que la relación bilateral no depende exclusivamente de la afinidad personal entre ambos presidentes, sino de una estrategia geopolítica más amplia.
"La relación con Argentina va más allá de lo personal de Milei y de la buena sintonía que tienen ambos presidentes", afirmó.
Para Arancibia, el acercamiento de Argentina a Washington responde principalmente al posicionamiento internacional que adoptó la administración libertaria, en un escenario marcado por la creciente competencia entre Estados Unidos y China.
El especialista planteó que el mundo atraviesa una nueva configuración de poder, con dos grandes actores que buscan consolidar sus áreas de influencia. En ese contexto, sostuvo que los países deberán definir sus alianzas estratégicas y que existe cada vez menos margen para mantener posiciones de neutralidad.
Como antecedente, recordó la política de los países no alineados durante la Guerra Fría y la estrategia de Juan Domingo Perón, que buscaba preservar márgenes de autonomía frente a los bloques enfrentados. Sin embargo, consideró que el escenario internacional actual presenta características diferentes, debido al crecimiento económico, tecnológico y militar de China.
En su análisis, también cuestionó el acercamiento que mantuvieron anteriores administraciones argentinas con Beijing y mencionó como ejemplo la instalación de la estación espacial china en Neuquén. Al mismo tiempo, reconoció que el gobierno de Milei debe mantener determinados compromisos con China, entre ellos los vinculados con el intercambio financiero y los acuerdos institucionales existentes.
La disputa entre Washington y Beijing
Arancibia sostuvo que la competencia entre las dos potencias será uno de los principales factores que determinarán el rumbo de las relaciones internacionales. Explicó que Estados Unidos permitió durante décadas el crecimiento industrial chino, pero que actualmente observa con preocupación la expansión económica y tecnológica de Beijing.
Como ejemplo, mencionó la dependencia que desarrolló la economía estadounidense respecto de las cadenas de producción instaladas en China, una situación que quedó expuesta durante la pandemia, cuando distintos insumos esenciales dependían de la fabricación asiática.
En ese marco, interpretó que el lema de Trump "América para los americanos" responde a una estrategia para recuperar capacidades productivas propias y reducir la dependencia externa.
También hizo referencia al concepto histórico conocido como la trampa de Tucídides, a la que se refirió en un reciente discurso el Premier chino Xi Jinping, que describe el riesgo de enfrentamiento entre una potencia dominante y otra que se encuentra en ascenso. Según explicó, China y Estados Unidos deberían evitar una confrontación que termine debilitando a ambos países y abra espacio para que otros actores se beneficien.
"Nuestros países no pueden caer en el teorema de Tucídides", recordó Arancibia al mencionar un planteo atribuido al liderazgo chino durante encuentros diplomáticos con Trump.
El Atlántico Sur y la importancia estratégica de Argentina
Otro de los aspectos centrales de su análisis estuvo relacionado con la ubicación geográfica de Argentina y su importancia para los intereses internacionales. El especialista consideró que el país ocupa una posición estratégica en el Atlántico Sur y que esa condición podría adquirir mayor relevancia en las próximas décadas.
En particular, mencionó la proyección antártica y la disputa por los recursos naturales como factores que podrían incrementar las tensiones entre las principales potencias.
Arancibia sostuvo que la presencia militar y naval será determinante en la competencia por las áreas de influencia y advirtió sobre el crecimiento de la capacidad marítima china. En ese escenario, consideró que Argentina y Chile tendrán un papel relevante por sus respectivas posiciones en el Atlántico y el Pacífico Sur.
A partir de ese panorama, defendió la necesidad de que Argentina consolide su pertenencia al bloque occidental y mantenga una política exterior coherente con sus intereses estratégicos.
"Argentina va a seguir estando alineada a Estados Unidos y al mundo occidental", sostuvo al evaluar los posibles escenarios políticos que podrían presentarse en el país y en Washington.
Finalmente, Arancibia insistió en que la derrota electoral de Trump no debe sobredimensionarse en relación con el futuro argentino. A su entender, independientemente de quién gobierne Estados Unidos o de los cambios políticos que puedan producirse en Argentina, la competencia entre Washington y Beijing seguirá condicionando las relaciones internacionales.
Por eso, consideró que el desafío para el país será comprender la nueva distribución del poder mundial y definir su posicionamiento en un escenario en el que los intereses geopolíticos tendrán un peso cada vez mayor.

