El viernes 11 de septiembre, Pablo Quirno y el teniente general Carlos Presti aterrizan en Ushuaia con una misión bien concreta: mirar el terreno y destrabar la Base Naval Integrada. La idea es empezar a ponerle fecha a una obra que viene pidiendo pista hace rato.
La recorrida será en el sector donde irá el obrador, para definir cuándo arrancan de verdad los trabajos. No es un paseo turístico por el fin del mapa: también quieren ordenar el esquema de una base con funciones navales, logísticas y de apoyo para la actividad antártica.
El apuro tiene una razón clara. La Nación reasignó 142 millones de dólares para la iniciativa, pero el costo total se calcula entre 400 y 500 millones de dólares. O sea, todavía falta bastante plata para que la cuenta cierre y no quede picando.
La visita se resolvió en una reunión de la mesa política en Casa Rosada, donde Presti expuso cómo viene el proyecto de la base y del Polo Logístico que se piensa para la provincia. Para Javier Milei, esa infraestructura es una pieza clave en el tablero del Atlántico Sur.
De paso, el Gobierno recordó que la obra ya tuvo un inicio formal en marzo de 2022, cuando el entonces ministro de Defensa Jorge Taiana encabezó el acto en Ushuaia. Ahora la jugada es volver a empujarla, con capitales íntegramente argentinos y con la mira puesta en el Presupuesto 2027, ¿arranca esta vez o sigue esperando turno?

