La carne vacuna viene aflojando en la mesa argentina, y no por gusto. Sebastián Parra advirtió que la falta de hacienda puede seguir metiendo presión sobre los precios en los próximos meses.
El empresario hizo un balance de septiembre y puso la lupa en lo que viene para octubre y el cierre del año. Contó que el consumo pasó de unos 52 o 53 kilos por persona a cerca de 46 kilos, mientras el pollo trepó a 49 kilos y lo pasó por arriba por primera vez.
La diferencia de precios explica bastante el asunto. Parra señaló que el kilo de pollo se mueve entre $3.500 y $4.500, mientras la carne vacuna puede ir de $15.000 a $20.000, según el corte. Con esos números, más de uno mira la carnicería y calcula dos veces.
Para el empresario, el problema de fondo es el stock vacuno, que está muy bajo. También mencionó que la sequía y las inundaciones complicaron la actividad ganadera, porque afectan la cría y hasta el traslado de los animales. Menos oferta, más presión: la cuenta no tiene mucha vuelta.
De cara a fin de año, Parra fue directo: “Estamos entrando en fechas donde el incremento de la carne es casi inevitable”. Sumó que las fiestas, los eventos y la demanda externa suelen mover el amperímetro, así que habrá que ver si la oferta aguanta el tirón o si la carne vuelve a quedar para los días especiales, ¿qué otra le iba a tocar?

