Trabajó en Canadá y en Rusia con la máscara puesta y el electrodo en la mano. Ahora Andrea Pereyra volvió a San Juan a devolver la mano y se metió de lleno en el programa Aprender a Trabajar y Producir.
Tiene 51 años y lleva más de una década en el oficio. En San Juan, dice, todavía se cuentan con los dedos de una mano las mujeres que sueldan, aunque para ella el rubro no tiene nada de terrorífico si hay capacitación y seguridad de por medio.
Su recorrido por el mundo no fue solo técnico. Compartió taller con laburantes de mil orígenes distintos y volvió con otra cabeza, además de con más oficio.
Ahora busca bajar esa experiencia a San Juan, formando a los que recién arrancan para que el día de mañana esos mismos formen a otros. El primer paso, insiste, es perderle el miedo a la chispa.
Contó también que hacerse un lugar en la metalúrgica no fue gratis. Reconoce que en algunos talleres todavía hay resistencia a que una mujer agarre la soldadora, pero sostiene que ahí también se puede aportar precisión, lectura de planos y calidad de terminación.
Con la minería en marcha, la demanda de soldadores especializados en San Juan va para arriba. Pereyra la ve como la ventana para que más mujeres entren a un sector que hasta ahora las dejó afuera.
El programa Aprender, Trabajar y Producir ofrece capacitaciones gratuitas para personas de entre 18 y 65 años, con formación teórico-práctica y certificado oficial del Gobierno de San Juan. Para 2026 la provincia anunció 100 talleres nuevos repartidos en los 19 departamentos, con cursos de soldadura, metalmecánica y soldadura avanzada incluidos.
En mayo de 2026 el Gobierno provincial además sumó nuevos cursos de ATP en metalurgia y metalmecánica, apuntando a fortalecer la empleabilidad. Ahí entraron también soldadura, electricidad industrial y mecanizado. ¿Se anima alguna más a agarrar la máscara?
