En San Juan, tener la casa no siempre venía con el papel que la blinda de verdad. Por eso, miles de familias que recibieron viviendas del IPV empezaron a salir de ese limbo bastante incómodo.
Al arrancar la gestión, el Gobierno detectó unas 12.000 viviendas adjudicadas que todavía no tenían escritura. El dato mostró que había un laburo largo por delante, de esos que no se resuelven con una firma y listo.
Desde entonces, la Provincia puso en marcha la regularización dominial para completar ese último paso. Según la Asesoría Letrada de Gobierno, unas 3.000 viviendas ya fueron escrituradas y otras 1.000 siguen en trámite.
Si esas operaciones se cierran, el número trepa a unas 4.000 viviendas regularizadas sobre el total inicial. O sea, más de un 30 por ciento de avance, que no es poca cosa para un expediente que venía quedando picando.
El camino, igual, no es para nada simple. En varios casos hubo que completar documentación, destrabar cuestiones jurídicas y acomodar papeles de cooperativas, mutuales y asociaciones civiles que participaron en distintas operatorias habitacionales. ¿La meta? Que la casa no quede solo en el recuerdo de la entrega, sino también en regla en los papeles.

