El santuario de San Expedito, en Bermejo, se puso una meta bien concreta: terminar la cúpula y el campanil. Después de más de una década de laburo, la obra sigue pidiendo empuje y unos pesos más para no quedarse a mitad de camino.
La construcción arrancó en enero de 2015 y fue avanzando por etapas, con la ayuda de donaciones y de los fieles. En este caso, la fe no va sola: también hace falta una mano para que el templo siga creciendo.
El diácono Enzo remarcó que sostener la obra es clave para la comunidad. La finalización de esa parte del edificio quedó como uno de los desafíos más grandes, y el objetivo es reunir los recursos necesarios para seguir sin frenar.
Bermejo está a unos 104 kilómetros de la Ciudad de San Juan, sobre la Ruta Nacional 141, y es uno de los destinos de turismo religioso más fuertes de la provincia, detrás de la Difunta Correa. En el predio conviven la capilla original y el nuevo templo, pensado para convertirse en la única iglesia del país dedicada a San Expedito.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo por transferencia bancaria al Banco Nación, alias sanexpedito.sj. La obra contempla 1.100 metros cuadrados y una altura de 12 metros, así que la cosa no es chica: ¿se llega a la meta y se celebra con campanazo incluido?

