Integrantes de la Policía de San Juan vivieron una jornada bien particular en la Catedral San Juan Bautista: cadetes, aspirantes y efectivos recibieron la Primera Comunión y la Confirmación.
La ceremonia fue organizada por la Capellanía y Acompañamiento Espiritual de la fuerza. Para varios de los participantes, fue el cierre de una etapa de preparación catequística y un paso más en su camino de fe.
La movida tuvo ese clima de celebración que mezcla emoción, recogimiento y abrazo de los cercanos. Familiares y amigos acompañaron desde cerca, porque estas cosas no se viven solos ni por casualidad.
También estuvieron el jefe de la Policía de San Juan y altos funcionarios de la institución. La presencia oficial le puso marco a una jornada que unió vocación de servicio y convicciones espirituales, sin estridencias pero con peso propio.
Al final, la Catedral San Juan Bautista fue el punto de encuentro entre la fe y la vida policial. Una ceremonia sencilla, pero de esas que dejan huella, ¿no?

