Un grupo de ciclistas sanjuaninos se llevó un susto de esos que te frenan la salida: tres perros estaban atrapados en medio de un reservorio.
Lejos de mirar de costado, se acercaron y lograron ponerlos a salvo. La movida salió bien, pero dejó flotando una pregunta incómoda: ¿cuántos más podrían quedar en la misma?
Desde el grupo remarcaron que el lugar necesita un cerramiento para evitar que otros animales terminen en la misma trampa. No es un detalle menor, porque hoy zafaron ellos, pero mañana puede tocarle a otros.
“Hoy pudimos salvarlos, pero vaya a saber cuántos no pueden hacerlo”, señalaron, con esa mezcla de alivio y bronca que deja ver el problema de fondo.
Por eso, el pedido es concreto: que el reservorio sea cercado y tenga condiciones para que no vuelva a convertirse en una mala pasada. Porque una cosa es la aventura en la bici, y otra muy distinta es andar rescatando perros al paso, ¿no?

