El choque de trenes en España dejó una historia sanjuanina atravesada por el susto, las heridas y la incertidumbre. Jeremías Conte Grand sobrevivió al impacto, pero su hermana Ana Martina sigue desaparecida.
Desde el hospital, el hombre de 36 años habló con el diario italiano Corriere della Sera y contó cómo vivió esos minutos que no se los desea nadie. “Lo que me pasó es indescriptible, el tren me atropelló. Estoy bien. Me salvaron. Un milagro”, dijo.
Jeremías vive en Torrejón, Madrid, con su esposa y su hija recién nacida. Por el accidente sufrió la fractura de dos costillas del lado derecho y del omóplato, una lesión en una vértebra cervical y un corte profundo en una pierna.
En su relato, explicó que todo empezó cuando sintió que el vagón se movía con violencia hacia un costado. Después vino el golpe fuerte, el desorden y el momento en que pensó: “Se acabó”.
Lo más duro llegó cuando logró ver a su hermana entre los restos del tren. “Vi a mi hermana, y ya estaba muerta”, contó, y pidió de inmediato que la revisaran cuando llegaron los paramédicos. La familia, mientras tanto, sigue esperando una confirmación oficial sobre Ana Martina.
Los hermanos habían viajado para visitar a otro familiar que vive en Sevilla y había sido padre hace unos tres meses. El siniestro ocurrió a las 8.53 del miércoles, cuando una formación de Renfe impactó contra otra de Iryo. ¿Un viaje familiar que terminó convertido en pesadilla? Así de cruel puede pegar la vida.

