El Cementerio Municipal de Rodeo, en Iglesia, quedó hecho un quilombo después de un hecho de vandalismo que indignó a los vecinos. El sábado, varias familias encontraron nichos violentados, puertas de bronce arrancadas y vidrios rotos.
Entre lo que faltó aparecen placas conmemorativas, floreros y objetos personales que habían dejado como recuerdo. No fue solo un robo: también hubo daños que dejaron el lugar patas para arriba.
Una de las personas que habló fue Mirian Cervantes, que se enteró por la radio y fue corriendo al cementerio. Al llegar, vio que las tumbas de su hijo y de su esposo seguían intactas, pero los nichos de sus suegros habían sido profanados.
En el nicho de su suegra, doña Erlinda, habrían forzado la estructura metálica y se llevaron una figura de un ángel de bronce. La familia había arreglado y pintado ese lugar hacía poco, para recordar el primer aniversario de su fallecimiento.
Los destrozos también hicieron que el viento esparciera cuadros, adornos y recuerdos por el suelo. Ahora, las familias piden que se investigue lo ocurrido y que se refuercen los cuidados en el cementerio, porque así cualquiera queda mirando para otro lado, ¿no?

