Tras la inscripción que apareció en el baño de la escuela Carlos María de Alvear, en Rawson, volvió a quedar sobre la mesa un tema pesado. Luis Lucero, director de los Gabinetes Técnicos Interdisciplinarios del Ministerio de Educación de San Juan, explicó cómo actúan ante estas situaciones.
La idea, dijo, es simple y seria: contener, cuidar y no mirar para otro lado. Los gabinetes no trabajan solo cuando explota un caso, sino también antes, con prevención dentro de las escuelas y talleres sobre distintos temas, incluida la Educación Sexual Integral.
Lucero señaló que muchas veces los chicos no cuentan de forma directa lo que les pasa. Por eso, docentes y equipos están atentos a cambios de conducta, tristeza, aislamiento o bajones en el rendimiento, señales que pueden quedar picando si nadie las toma a tiempo.
Cuando aparece un relato o una sospecha fundada, los profesionales entrevistan al estudiante y, si corresponde, activan los protocolos y dan intervención a la Justicia. El Ministerio de Educación usa una guía nacional para estos casos, que marca cómo actuar ante un presunto abuso sexual u otros delitos.
Uno de los mecanismos es el protocolo Ángel Guardián, que acompaña a estudiantes que atraviesan procesos judiciales por abuso sexual o abuso físico dentro del ámbito familiar. Más de 65 estudiantes están bajo ese protocolo en lo que va del año, y el objetivo es que no corten su recorrido escolar. ¿La meta? Que la escuela siga siendo un lugar de cuidado, aunque afuera haya bardo.
Además, 220 escuelas e instituciones participaron este año de talleres de prevención del abuso sexual. Lucero remarcó que la ESI también sirve para que los chicos reconozcan situaciones que los incomodan y encuentren adultos de confianza, porque a veces el primer aviso no llega con palabras grandes, sino con señales chiquitas.

