El Hospital Marcial Quiroga le metió tecnología de la buena a su Servicio de Anatomía Patológica. Ahora cuenta con el sistema automatizado Ventana BenchMark GX, que baja un procedimiento de 24 a tres horas.
La movida no es menor: antes todo ese trabajo se hacía de manera manual. Con este equipo, los estudios salen más rápido, más parejos y con menos margen para que algo quede picando por el camino.
La máquina hace técnicas de inmunohistoquímica, que sirven para analizar muestras de tejido y detectar proteínas específicas. Eso ayuda a caracterizar tumores, sobre todo los malignos, y también aporta en hematología y en algunas enfermedades infecciosas.
Otro punto fuerte es que el sistema usa códigos de barras para identificar los reactivos y chequear que cada uno vaya con el procedimiento correcto. Menos intervención manual, menos chances de error y más orden en un área donde cada detalle cuenta.
En pacientes oncológicos, esta información es clave para orientar tratamientos más precisos. Además, el hospital gana capacidad diagnóstica y reduce derivaciones a otros centros, una mejora que en salud pública vale oro, ¿no?

