La cordillera de San Juan viene guardando nieve como si no hubiera mañana. Y eso puede ser una buena noticia para el río, aunque el combo no sale gratis.
Todo está atado a El Niño, que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) calificó como “muy fuerte”. Según el pronóstico, seguiría activo con probabilidad casi total hasta febrero de 2027.
El geofísico Silvio Pastore, de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), viene siguiendo la película desde la montaña. Contó que este invierno no solo cayó nieve, sino que cayó seguido, y eso cambia bastante la historia.
En años anteriores, explicó, muchas nevadas chicas se perdían rápido por el sol y el viento seco. Esta vez, en cambio, las capas se fueron compactando y en algunos puntos superaron los dos metros de nieve compactada, según la Secretaría de Recursos Hídricos.
El antecedente que más mira Pastore es el de 1997, cuando el río San Juan largó 3.935 hm³. Para el ciclo 2026-2027, el panorama podría acercarse a ese número, aunque el dato fino recién se sabrá cuando terminen los cateos de nieve y salga el pronóstico oficial en octubre.
Pero ojo: tanta nieve también trae su propio quilombo. Entre diciembre y enero, cuando el deshielo aprieta, el caudal puede subir fuerte y, si encima se suman lluvias de verano, el riesgo de crecidas repentinas crece bastante.

