En San Juan, la mesa cambió de dueño sin pedir permiso: el pollo pasó al frente y la carne vacuna quedó más atrás. En el último año, el consumo de carne de vaca bajó casi un 10%, según datos del sector.
El empresario sanjuanino Sebastián Parra explicó que la baja viene de la mano de la poca oferta de ganado y de los aumentos. “Desde hace 12 meses venimos viendo una baja sostenida”, dijo, y agregó que la gente no acompañó la suba de fines del año pasado.
La cuenta no cierra sola: en la provincia, el 90% de la carne vacuna llega desde Córdoba, San Luis, La Pampa o Buenos Aires. Parra señaló que lo que se cría acá no alcanza para cubrir la demanda y que el clima local tampoco ayuda a la terminación en engorde.
Los números vienen bajando fuerte. Hace tres o cuatro años, cada sanjuanino comía cerca de 55 kilos de carne vacuna por año; hoy, ese consumo cayó a 46 kilos. Mientras tanto, el pollo se trepó a 49 kilos por habitante y el cerdo subió a 30 kilos.
La diferencia en la góndola explica bastante el volantazo. El kilo de blanda especial de vaca ronda los 20.000 pesos, mientras que el pollo cuesta entre 3.500 y 4.500 pesos. Y claro, con esa brecha, el changuito se pone creativo: ¿quién lo iba a decir?
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