El Hospital Rawson abrió dos nuevas residencias y le agregó una marcha más a su formación en salud. Esta vez, la novedad pasó por Kinesiología Cardiorrespiratoria e Ingeniería Clínica, dos áreas que no suelen estar en la charla de todos los días, pero adentro del hospital pesan lindo.
La primera apunta a preparar profesionales para atender pacientes complejos en zonas críticas. La segunda forma bioingenieros para la gestión integral y la seguridad de la tecnología médica de soporte vital, o sea, el corazón técnico de varios tratamientos.
En el ingreso a estas residencias, Santiago Romera coordina Kinesiología Cardiorrespiratoria y sumó a María de los Milagros Grande y Santiago Fresneda como residentes de primer año. En Ingeniería Clínica, a cargo de Luis Pulenta, entró María Ayelén Juárez.
Con estas incorporaciones, el hospital llegó a 22 espacios de formación técnica y asistencial. Dicho en criollo: el Rawson sigue agrandando la cocina donde se forman los profesionales que después sostienen el sistema sanitario de San Juan. ¿Quién dijo que la salud no puede sumar músculo sin hacer ruido?

