Setenta y dos años no se cumplen todos los días, y el Santuario del Inmaculado Corazón de María de Fátima, en Rawson, lo sabe bien. La historia arrancó en la década del 50 y todavía sigue juntando a generaciones enteras.
Los archivos de la parroquia guardan los primeros pasos de esta devoción, que convirtió a la Gruta de Fátima en un lugar de peregrinación muy querido en San Juan. No es poca cosa: hay lugares que pasan de moda y otros que quedan firmes, como la fe de barrio.
El 13 de octubre de 1956 se hizo la inauguración parcial del Santuario, justo en la Fiesta del Inmaculado Corazón de María de Fátima. Ese mismo día hubo la primera procesión y se colocó la imagen que desde entonces preside el altar.
También se puso la piedra fundamental de la futura Escuela Parroquial, aunque el proyecto nunca se concretó por falta de fondos. La piedra sigue ahí, debajo del escritorio parroquial, como para que nadie se olvide de aquel sueño que quedó picando.
Después vinieron más hitos: la primera peregrinación desde la Parroquia de Luján, el 10 de noviembre de ese mismo año, y la gran caminata arquidiocesana del 24 de agosto de 1958, que partió desde la Plaza 25 de Mayo con una intención bien clara: pedir por la paz en Argentina y en el mundo. Y desde entonces, la movida no se cortó más, ¿quién dijo que la fe no mueve montañas?

