El Servicio Penitenciario Provincial cerró un seminario que no admite improvisados: crisis y toma de rehenes en contexto de encierro. Fueron 80 efectivos de distintas áreas los que se sentaron a estudiar cómo moverse cuando el escenario se pone bravo.
La capacitación tuvo teoría y práctica, con contenidos sobre negociación, escucha activa, identificación de riesgos y protocolos de intervención. También participaron integrantes del Grupo Especial, Canes, Requisa y profesionales de Psicología, porque en estos casos nadie la saca adelante solo.
Un dato fuerte fue la presencia de instructores y especialistas del Servicio Penitenciario de Córdoba, que compartieron experiencias y herramientas de trabajo. El cruce entre provincias dejó más recursos para responder con criterio dentro de los establecimientos penitenciarios.
La formación sumó una mirada interdisciplinaria, con aspectos operacionales, psicológicos y legales. La idea fue que cada efectivo pueda evaluar mejor cada situación, bajar riesgos y actuar con más coordinación. En criollo: menos margen para el error y más laburo fino cuando aprieta el momento.
El secretario de Seguridad, Enrique Delgado, encabezó el acto y remarcó que no es lo mismo manejar una crisis afuera que dentro de un penal. También se entregaron certificados y participaron Carlos Suárez, Norma Iragorre, Martín Tapparo y otros jefes del área. ¿Capacitarse para no quedar pagando cuando todo se desordena? Y sí, parece que por ahí va la mano.

