Ante la chance de una emergencia hídrica en San Juan, el Gobierno provincial empezó a mover fichas antes de que el agua haga su propio quilombo. A través del COPRE, se reúnen con los municipios para coordinar con iglesias católicas y evangélicas su posible uso como centros de evacuación.
Diego Morales, director de Protección Civil, contó en radio Mil20 que la idea es anticiparse a distintos escenarios y ver qué falta en cada departamento. En la lista aparecen lugares para evacuar gente, hospitales de campaña y la continuidad de servicios básicos si se corta la luz.
El funcionario también marcó otro frente delicado: el agua potable y las cloacas. Dijo que en Caucete ya se habló de instalar motores eléctricos para que las plantas potabilizadoras sigan funcionando si falla el suministro energético.
Además, hubo reuniones con personal de Obras Sanitarias y de Hidráulica para revisar pozos de potabilización y riesgos por lluvias intensas o crecidas. Uno de los puntos que miran de cerca es una planta en la zona del río Blanco, que podría quedar comprometida si sube el caudal.
En paralelo, pidieron a los municipios que releven zonas vulnerables y posibles centros de evacuación entre clubes y otros espacios. También buscan sumar comunidades religiosas, con un avance importante en iglesias evangélicas y gestiones abiertas con templos católicos y mormones. ¿La idea? Que, si toca evacuar, no agarre a nadie con las manos en la masa ni sin un lugar digno donde pasarla.

