El vínculo de chicos y adolescentes con la tecnología ya no es solo para pasar el rato. Entre videojuegos, redes, billeteras virtuales y apuestas, se armó un combo que en San Juan preocupa cada vez más.
José Icazatti, psicólogo y presidente de la Fundación de Ludopatía Infanto-Juvenil (LINJU), puso números que hacen ruido: de cada diez chicos, siete tienen algún vínculo con el juego y tres presentan problemas serios. “Hay quienes juegan más de ocho horas por día”, dijo en diálogo con DIARIO DE CUYO.
Icazatti aclaró que no se trata de demonizar ni el juego ni la tecnología. El punto, explicó, aparece cuando la cosa se vuelve compulsiva y encima entra la plata como premio, ahí ya se pone bravo el asunto.
En consultorio, el especialista ve chicos de siete u ocho años con acceso a plataformas digitales y billeteras virtuales. También mencionó que hay videojuegos que funcionan como gancho para apostar, y que algunos casinos se metieron en ese mundo para tentar a los menores.
La preocupación no pasa solo por conocer las apuestas, sino por asociar desde muy temprano el juego con una recompensa económica. Icazatti advirtió que eso puede distorsionar la relación con el dinero y dejar a más de uno quedando pagando sin darse cuenta.
El profesional también habló del llamado “chupete electrónico”, esa dependencia de la pantalla que puede arrancar muy temprano. Dijo que vio casos de chicos de cuatro o cinco años y que, más adelante, algunos de unos 11 ya manejan códigos del mundo digital e imitan conductas de influencers.
Desde LINJU trabajan en prevención, capacitación y en un manual online para sumar herramientas. La clave, remarcan, no es prohibir a lo loco, sino acompañar, poner límites y mirar señales como horas excesivas frente a pantallas, pedidos constantes de dinero o irritabilidad cuando se corta el acceso. ¿No será hora de mirar un poco más qué pasa del otro lado de la pantalla?

