Las familias de la Escuela Juan Pascual Pringles volvieron a poner el grito en el cielo por el cambio de turno. Desde el 15 de septiembre, el cursado pasó del mañana al tarde, y el bardo no afloja.
El reclamo principal apunta al transporte público. Según plantean, varios chicos tienen dificultades para llegar y volver en los nuevos horarios, y eso ya les está pegando en la asistencia.
También les preocupa la comida de los alumnos. Con la nueva franja horaria, organizar el almuerzo se volvió un dolor de cabeza para las familias, que aseguran que no es un detalle menor.
Antes del cambio, quedó firmada un acta con autoridades, director, subdirectora de área, supervisora, coordinador y docentes. Allí se dejó asentado que el pase no arrancaría hasta tener resuelto el transporte y el almuerzo del turno mañana.
Ahora el expediente está en Supervisión, mientras docentes y familias siguen esperando una respuesta concreta. Además, les preocupa el pedido de enviar actividades a los alumnos que dejaron de asistir por estas trabas. ¿Vuelve el turno mañana y se ordena el quilombo, o sigue la novela?

