San Juan dejó atrás la charla eterna de la sequía y ahora mira el cielo con otra preocupación. El director de Hidráulica, José María Ginestar, dijo que la provincia se prepara para un verano con más agua y más trabajo.
Las nevadas fuertes en la Cordillera cambiaron el panorama y obligaron a mover piezas. Pero el problema, según explicó, no es solo el deshielo: el verdadero dolor de cabeza son las crecientes repentinas por lluvias intensas.
Ginestar lo resumió sin vueltas en una entrevista por AM 1020: el agua del río San Juan se puede manejar, las tormentas no tanto. Hoy circulan unos 40 metros cúbicos por segundo, y el sistema todavía tiene margen para bancarse más caudal.
La idea es que los diques Caracoles, Punta Negra y Ullum no lleguen enseguida a tope, sino que tengan espacio para recibir lo que venga. Por eso trabajan con erogaciones controladas, niveles bajos y limpieza de canales, para que el verano no los agarre con el vaso lleno.
El COPRE también recorre los 19 departamentos y pone la lupa en sectores complicados como Calingasta, Iglesia, Jáchal, Sarmiento, Zonda, Ullum y Albardón. En algunos puntos faltan máquinas para hacer las defensas como corresponde, así que toca coordinar entre varias áreas del Estado; no alcanza con cruzar los dedos y pedirle al cielo que afloje.
Ginestar admitió que todavía no se sabe con precisión cuándo arrancarán las lluvias fuertes, aunque la ventana que miran va de noviembre a abril. Y mientras se preparan para recibir más agua después de años secos, queda flotando la gran pregunta: ¿San Juan se ordena para el exceso o le toca volver a correr detrás del agua otra vez?

