Casi cinco décadas después, la Justicia logró ponerle nombre a los restos de Carlos Simón Poblete, un sanjuanino desaparecido en 1977 durante la última dictadura cívico-militar.
La identificación la hizo el Equipo Argentino de Antropología Forense a partir de una muestra genética aportada por su hija, Miriam Fernández. Los restos habían sido recuperados en 2010 en el Cuadro 33 del Cementerio de la Ciudad de Mendoza, donde estaban como NN.
Poblete tenía 33 años cuando fue privado ilegítimamente de su libertad en Córdoba junto a su pareja, María del Carmen Moyano Maure, que estaba embarazada. Después, ambos fueron trasladados al centro clandestino de detención La Perla, según quedó acreditado judicialmente.
El trabajo forense en el cementerio mendocino se extendió entre 2010 y 2015. En ese lapso, el equipo revisó 250 sepulturas y analizó los restos recuperados para cruzarlos con personas desaparecidas.
La historia también toca de cerca a Miriam Fernández, que nació en cautiverio y recuperó su identidad en 2017, cuando un estudio de ADN confirmó que era hija biológica de Poblete y Moyano. Una pieza más del rompecabezas, aunque haya tardado demasiado en aparecer, ¿no?

