Hay historias que no se cuentan con palabras, se cuentan con dulce de alcayota. La de Estela Vargas es una de esas, y la contó en los estudios de Telesol.
Vargas está al frente de El Serafín Dulces y Conservas Sanjuaninas, un emprendimiento familiar de Las Tapias, Albardón. La cosa arrancó hace cuatro décadas con su madre y su hermana, y después de la pandemia quedó ella sola al mando.
Nada de materia prima de afuera: la mayoría sale de su propia finca. "Tenemos árboles todavía de la época de mi abuelo porque son nativos de ahí, de Albardón", contó la productora sobre higueras y frutales que ya pintan canas.
Ahí siguen dando higos, damasco y durazno los mismos árboles que vio su abuelo. Una herencia con raíces, literal.
El conocimiento también es de familia: su madre le dejó la base, su hermana enóloga aportó lo técnico, y con el padre aprendió el oficio de las abejas. Una PyME casera con título universitario incluido.
Con la miel no se apura: hace una sola cosecha al año, en diciembre, porque no quiere meter mano de más en las colmenas. El resultado es un ámbar propio, mezclando la blanca y la oscura según cómo vino la floración.
Para el dulce de alcayota, el más pedido por locales y turistas, la fruta la trae de productores de Pocito.鉂Allá el que ataja la pelota no afloja con la calidad!
También hacen arropes de chañar, de uva y de miel, esos que la abuela recetaba para la tos. Suman pomelo y, sobre todo, el membrillo rubio sanjuanino, por el que Vargas ya se llevó una mención especial.
Los productos de El Serafín se consiguen en la Feria de las Pulgas, la Feria Agroproductiva y por redes, con entrega personalizada. "Sigo una tradición y estoy muy orgullosa de hacerlo", cerró Vargas.
Entre damascos viejos y miel de un solo tiro al año, en Albardón el tiempo se mide en frascos. ¿Alguien dijo que lo artesanal no rinde?

