La Caja de Acción Social le metió ficha a la prevención y presentó dos Desfibriladores Externos Automáticos en sus edificios. El anuncio lo encabezó Juan Pablo Medina junto a su equipo de gestión.
Los equipos quedaron instalados en la sede administrativa, sobre calle Santa Fe, y en el edificio de préstamos, en calle Mendoza. Con eso, ambos espacios pasan a ser zonas cardioprotegidas, una medida que puede marcar la diferencia cuando cada segundo vale oro.
El DEA es un aparato portátil que analiza el ritmo cardíaco y, si hace falta, aplica una descarga eléctrica. Sirve para actuar ante un paro cardíaco mientras llega la asistencia médica, sin andar corriendo de un lado a otro con la esperanza de que alcance el tiempo.
Además, el personal recibió capacitación en RCP y en la maniobra de Heimlich. Durante la formación, usaron los nuevos dispositivos para practicar su manejo y repasar cómo responder ante una emergencia.
Con esta movida, la institución busca reforzar el cuidado de quienes trabajan allí y de la gente que pasa todos los días por sus instalaciones. En criollo: tener el equipo y saber usarlo puede cambiar la historia cuando el corazón decide hacer la suya, ¿no?

