Los préstamos de la Caja de Acción Social siguen saliendo con ritmo parejo y, para muchos empleados públicos, son un salvavidas para llegar a fin de mes. Juan Pablo Medina, presidente del organismo, contó por Radio Mil20 que hoy hay cuatro líneas vigentes y que los turnos vienen saliendo a buen ritmo.
La más pedida es la de préstamos personales, porque no exige un destino específico para la plata. Pueden acceder empleados de planta permanente de la Administración Pública, de los tres poderes del Estado provincial, de las municipalidades y de organismos con convenio.
En números, la línea personal llega hasta $1.800.000. Para remodelación de vivienda, el tope sube a $3.200.000, mientras que para rodados se puede pedir hasta $2.100.000.
También están los préstamos asistenciales, pensados para urgencias, sobre todo de salud. En ese caso, el monto máximo es de $1.200.000, bastante más que los $100.000 que había al inicio de la gestión, según dijo Medina.
La demanda, por ahora, no se desató como un bardo inesperado. Medina aseguró que se mantiene estable y que el organismo maneja un presupuesto mensual de $1.600 millones, de los cuales en los últimos meses se otorgaron cerca de $1.550 millones.
La Caja también pone un freno para que nadie se vaya al mazo con la cuota. El descuento sale directo del sueldo y el crédito se calcula hasta el 20% del ingreso neto, con el foco puesto en que la ayuda no termine siendo un problema. ¿Y el remate de vehículos que viene cocinando la Caja? Si la papelería acompaña, podría ser entre octubre y los primeros días de noviembre.

