La Iglesia Catedral se puso seria y abrió un espacio de acompañamiento con una misa especial en homenaje a las víctimas de suicidio. La movida nació de los jóvenes de la comunidad y buscó poner sobre la mesa un tema que muchas veces queda guardado bajo llave.
El padre Andrés Riveros remarcó que nadie tiene que pasar por esos momentos en soledad. También dijo que la oración suma, pero que el trabajo de los profesionales y las instituciones es parte clave del abordaje.
Desde el grupo joven, Fiorella Figueroa contó que las jornadas seguirán durante tres jueves consecutivos. La idea es que los chicos y quienes quieran acercarse tengan un lugar para reflexionar, compartir y decir en voz alta lo que les pasa.
Los encuentros serán los jueves a las 20 horas y estarán abiertos a todo el que quiera sumarse. La propuesta apunta a que haya comunión, escucha y una mano tendida, sin vueltas ni caretas.
En tiempos en que muchos se hacen los distraídos, la invitación es simple: mirar al otro, acercarse y no dejarlo solo. Porque a veces una charla a tiempo vale más que mil discursos, ¿no?

