Romina Salinas fue mamá en noviembre y para julio ya estaba peleando en Tribunales. La empresa Cabral Mayorista la echó sin causa a fines de junio, cuando su beba tenía apenas siete meses.
La mujer contó en la tele cómo fue el proceso: primero tuvo que mandar carta documento para que le respetaran la hora de lactancia. Después la empezaron a rotar de sucursal en sucursal.
El 30 de junio a la noche le llegó el golpe final: un mensaje de Recursos Humanos avisándole que quedaba despedida. "Me tomó por total sorpresa, la verdad. Pensé que todo se iba a arreglar, que iba a ser de buena fe", contó Salinas.
El telegrama de despido llegó rápido. La plata, no. Desde la empresa le dijeron que los dueños estaban de viaje y ahí quedó, esperando.
Fue a mediación y la empresa ni propuesta de pago llevó. Cerraron esa instancia y ahora el conflicto se define en la Justicia.
El asunto se le complicó todavía más cuando fue a pedir la Asignación Universal por Hijo en ANSES y se la negaron. El organismo detectó que la empresa había declarado una liquidación que nunca le pagó.
"Cabral ha declarado que mi liquidación es de tres millones de pesos y sí, cosa que nunca llegó a mí ese dinero. En ningún momento", denunció Salinas, jefa de hogar y único sostén de su hija.
La falta de pago también le pegó en la facultad: hace dos meses que no puede pagar la cuota de la Licenciatura en Gestión de Recursos Humanos, carrera que está por terminar.
Entre lágrimas cerró su descargo: "Siempre intentando estirar lo que más se pueda el proceso, pero yo no puedo más. Realmente estoy desesperada". ¿Hasta cuándo va a tener que esperar Romina lo que por ley ya es suyo?

