Después del reclamo público de un alumno de quinto año y su mamá, la EPET N° 7 salió a dar su versión. Desde la dirección aseguran que no quieren dejarlo afuera, sino tener datos médicos claros para no andar a ciegas si vuelve a pasar algo.
El director Daniel Ramé habló con TELESOL y explicó que la escuela pidió un diagnóstico actualizado. La idea, según dijo, es saber qué tratamiento sigue el chico y cómo responder si sufre otra crisis convulsiva dentro del establecimiento.
Ramé recordó que el estudiante ya atravesó episodios de epilepsia y que, en esa situación, surgieron dudas sobre la medicación que había tomado. “No sea una cuestión subjetiva”, planteó, al insistir en que necesitan información “totalmente veraz” para avisarle bien al servicio de emergencia.
También señaló que intervino el gabinete técnico del Ministerio de Educación, que pidió una evaluación con un neurólogo. Mientras tanto, la escuela activó un protocolo para que el alumno no pierda la continuidad pedagógica y pueda seguir con sus actividades de otra manera.
El punto más delicado está en la modalidad técnica del colegio, donde el joven cursa Mecánica del Automotor. Ahí se usan herramientas y máquinas, y la preocupación es que una descompensación lo ponga en riesgo a él o a quienes estén cerca. ¿La intención? Que siga estudiando, pero con la salud bien agarrada del manubrio.
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