El viaje iba por el lado lindo: familia, reencuentro y un sobrino recién llegado. Pero todo cambió en Toledo, España, y ahora los Conte Grand están en la parte más dura del camino: poder traer a Ana Martina Conte Grand a San Juan.
La joven sanjuanina, de 32 años, murió en el accidente ferroviario del pasado 28 de octubre. Era podóloga y había viajado con sus padres para visitar a su hermano Jeremías y conocer a su sobrino, que nació hace apenas cuatro meses.
A más de una semana del siniestro, sus restos siguen en territorio español. Sus padres y otros familiares están haciendo las gestiones para la repatriación, pero por ahora no hay fecha estimada. Un trámite que, en medio de una tragedia así, no se resuelve de un día para el otro.
La idea de la familia es velarla en su provincia y darle sepultura rodeada de los suyos. Mientras tanto, Jeremías continúa recuperándose de las heridas y fracturas que sufrió en el choque, con evolución favorable y fuera de peligro.
La esperanza está puesta en cerrar ese último viaje, el más pesado de todos. Porque cuando la distancia se mete en una historia así, hasta volver a casa se vuelve una carrera contra el reloj, ¿no?

