Después de la condena a Luis Fernando Tanoni, Sabrina Alcaraz agarró la lapicera y escribió lo que tenía atragantado. Su hija Morena, de 15 años, cayó de una tirolesa en Ullum el 27 de abril de 2025, y la historia, para la familia, sigue abierta.
La mamá fue clara: no escribió desde el odio ni buscando revancha. Lo hizo como una madre que mira para atrás y todavía ve el golpe, el susto y todo lo que vino después, porque la caída fue desde unos ocho metros.
En la carta, Alcaraz contó que Morena tuvo que volver a aprender a caminar y que hoy sigue con medicación, estudios y controles. También dijo que tiene dolores de cabeza, le cuesta concentrarse y que en la escuela a veces queda pagando porque ya no responde como antes.
La situación, además, les cambió la rutina a todos en la casa. Sabrina señaló que sus otros hijos también sufren al verla pasar por momentos de angustia, y que la familia se reorganizó para acompañarla a médicos, terapias y tratamientos.
“No le escribo desde el odio. Le escribo como mamá”, dejó escrito la mujer. Y remarcó que, si alguien ofrece una actividad donde se juega la seguridad de otros, la responsabilidad no puede tomarse a la ligera. ¿Quién se hace cargo de todo lo que vino después?
Al final, Sabrina pidió que el caso no quede solo en una sentencia y que sirva para meter controles de verdad en actividades de riesgo. Habló de equipos, instalaciones y protocolos, porque detrás de cada juego hay una vida, y eso no admite atajos.

