La Policía de San Juan estuvo presente en una ceremonia religiosa que tuvo peso propio en La Rioja. Se trató de la entronización de la Santísima Virgen María del Rosario como Patrona y Generala Espiritual de la Policía de esa provincia.
El acto reunió a autoridades provinciales, representantes de distintas fuerzas de seguridad y efectivos policiales. Fue una jornada con fuerte carga institucional, de esas que ordenan filas y también acercan distancias entre uniformes vecinos.
Desde la fuerza sanjuanina remarcaron que acompañaron este acontecimiento para reforzar los lazos de hermandad, respeto y camaradería entre ambas policías. En criollo: más que una visita, fue un gesto con peso simbólico.
La ceremonia dejó en claro que, cuando toca compartir una fecha así, las fronteras provinciales aflojan un poco. Y entre saludos, solemnidad y protocolo, quedó flotando una idea simple: la hermandad también se cultiva en estos actos, ¿o no?

