El Parque Aventura de la Quebrada de Zonda ya está casi listo para volver a recibir gente este verano. La obra tiene un avance de casi el 100% y el paseo de Rivadavia cambió la cara bastante.
El secretario de Turismo, Juan Castañares, contó que el proyecto se fue haciendo por etapas, entre la provincia y el municipio. Nada de apurarse y salir corriendo: el plan era ambicioso, pero eligieron avanzar de a poco para mejorar el lugar sin dejar cabos sueltos.
La intervención va desde el monumento al ciclista hasta el sector del piletón. Ya hay un veredín de hormigón con baldosas podotáctiles, rampas, pergolados metálicos y techados térmicos, todo pensado para que el paseo quede más cómodo y accesible.
También sumaron parrilleros, mesas, bancos, dispensarios de agua y locales gastronómicos en los sectores tres a seis. Habrá buffet, proveeduría y cantinas concesionadas, así que el plan promete juntar caminata, mate y algo rico sin andar a las corridas.
La iluminación nocturna es otro de los cambios que más se van a notar, junto con la puesta en valor de una vieja estructura que estaba abandonada. Además, el parque tendrá zona de calistenia y la apertura se proyecta para noviembre, aunque todavía no hay fecha exacta.
La tirolesa de cerro a cerro no llegará para esa inauguración. La Universidad Nacional de San Juan está haciendo estudios de seguridad antes de habilitarla, mientras también se evalúa restaurar los 42 bustos del Jardín de los Poetas en la rotonda de ingreso. ¿Quién dijo que en la Quebrada no había movimiento?

