La confirmación del financiamiento internacional para convertir en autopista el tramo sur de la Ruta Nacional 40 encendió la expectativa entre los trabajadores de la construcción sanjuaninos. Pero, claro, después de tres paralizaciones anteriores, la alegría viene con freno de mano.
El secretario adjunto de la UOCRA San Juan, Alberto Tovares, fue directo: la obra es importante, pero ya tuvo demasiados arranques y parates. “Esperemos que esta sea la última”, dijo, porque sería la cuarta vez que se pone en marcha y se frena.
En el sindicato miran el asunto con una mezcla de esperanza y cautela. Tovares remarcó que la urgencia pasa por el laburo de todos los días, y pidió que los anuncios se conviertan rápido en puestos concretos: “Ojalá pronto veamos reflejada esa plata destinada a esa obra tan importante de la provincia”, señaló en diálogo radial.
También habló de la mano de obra que podría llegar desde otras provincias, empujada por la actividad vial y minera. Ahí marcó la cancha con una frase bien clara: primero la gente de San Juan, aunque sin cerrarle la puerta a nadie si hace falta más personal para cumplir con los proyectos.
Sobre cifras de empleo, el gremio prefirió no tirar números al voleo para no vender humo. Tovares recordó que, cuando prometen más de lo que después llaman, la gente termina golpeando la puerta del sindicato con bronca: ¿cuántas veces más va a pasar lo mismo?

