La Universidad Nacional de San Juan movió ficha el 19 de octubre y presentó un expediente ante el Ministerio de Defensa. La idea es destrabar el futuro del radiotelescopio de Barreal, en Calingasta, que viene dando vueltas hace rato.
Marcelo Segura, director del Observatorio Astronómico Félix Aguilar, salió a cortar de raíz los rumores sobre un supuesto uso militar o de espionaje. Dijo que el equipo puede tener “uso dual”, pero que fue pensado para ciencia y no para otra cosa.
“Como cualquier radiotelescopio del mundo... podría estar observando las señales de un satélite”, explicó Segura. Pero remarcó que este instrumento no fue diseñado para ese fin y que San Juan siempre tuvo una política de puertas abiertas.
La propuesta que impulsó junto al decano de Exactas, Jorge Castro, plantea reemplazar el convenio bilateral con China por un consorcio internacional llamado FARO. La idea es sumar a España, Sudáfrica e Italia, y bajar la cuota de uso china del 60% al 50%.
Además, el plan suma control estatal por todos lados: el Instituto Argentino de Radioastronomía revisaría que las señales vengan del espacio profundo y la Conae seguiría los movimientos del plato reflector. Todo bajo coordinación de Defensa y con vigilancia estatal las 24 horas. Ahora la pelota quedó en Nación: tienen que decir sí o no, y explicar por qué, ¿no?

