Barreal salió a la calle con una sola idea: pedir justicia por Camila Vecchiarello, la joven de 26 años asesinada en la localidad. La marcha tuvo carteles, acompañamiento y una carga de emoción que se sintió desde el primer paso.
En medio de la movilización, el padre de Camila se acercó a los vecinos que participaban del homenaje y se quebró. Fue uno de esos momentos en los que no hace falta decir mucho: el silencio habló solo.
Quienes estaban cerca intentaron contenerlo y le transmitieron su apoyo. Él agradeció el gesto y, entre lágrimas, dejó en claro que la imagen de su hija sigue intacta en su memoria.
“Le agradecemos a usted también este tiempo que se está tomando con nosotros. Se lo agradecemos muchísimo, porque sabemos por la situación que está atravesando. Muchísima fuerza, muchísima fuerza”, le dijeron durante la marcha.
La movilización cerró con un pedido firme de justicia y con el recuerdo de Camila presente en cada aplauso. En Barreal, el reclamo quedó picando fuerte: ¿cómo se sigue después de un dolor así?

