Los glaciares de la cordillera sanjuanina vienen cerrando cada verano con menos abrigo blanco, y eso pega directo en el agua que baja a los ríos. Un estudio que revisó 40 años de imágenes satelitales encontró que la línea de nieve subió, en promedio, 222 metros en los Andes Centrales argentinos.
El trabajo lo hizo un equipo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla-Conicet), encabezado por Juan Cruz Ghilardi Truffa. La investigación salió en Journal of Glaciology y analizó 229 glaciares de cinco cuencas andinas, entre ellas San Juan.
La cuenta sanjuanina no viene liviana: son 47 glaciares que cubren 150 kilómetros cuadrados y mostraron los cambios más marcados. Cuando la nieve de invierno no alcanza a tapar el hielo en verano, el glaciar queda expuesto al sol y se derrite más de la cuenta.
Los científicos llaman a eso “inanición glaciar”, una forma elegante de decir que el glaciar termina la temporada sin la frazada necesaria. El caso más grave que detectaron fue el del glaciar Agua Negra, y San Juan junto con Mendoza aparecen como las provincias más afectadas.
El estudio también marca que el 92% del ascenso de la línea de nieve ocurrió desde 2009, justo cuando arrancó la megasequía en la región cordillerana. Encima, la cobertura de rocas y sedimentos sobre el hielo creció un 20%; o sea, el panorama viene complicado por varios frentes. ¿Y la nieve de los inviernos 2024, 2025 y 2026? Ayuda, sí, pero no alcanza para dar vuelta una tendencia de 40 años.

