Más de 100 centros médicos, sanatorios y hospitales privados de Buenos Aires, Córdoba, San Juan y Mendoza frenaron las prestaciones programadas para afiliados de PAMI durante 48 horas. La medida corre desde el jueves 27 hasta el viernes 28 de agosto y fue resuelta por unanimidad en la Cámara Argentina de Prestadores de la Seguridad Social.
El motivo es viejo conocido en el rubro: falta de cobro y demoras en la liquidación de cápitas por parte de la obra social estatal. Mientras tanto, los prestadores dicen que los costos de médicos, medicamentos e insumos siguen subiendo y que la cuenta no les cierra ni por asomo.
Durante el paro, solo se atenderán las urgencias con riesgo de vida, las que en guardia van como código rojo. Quedan suspendidas las cirugías diferidas, los estudios de diagnóstico, los tratamientos ambulatorios y las consultas especializadas, así que más de uno va a tener que reprogramar y esperar su turno.
El sector asegura que la inflación acumulada desde fines de 2023 hasta mediados de 2026 superó el 240%, mientras que los aumentos de PAMI llegaron al 110%. Con esa brecha, hablan de un desfasaje superior al 70% en el valor real de los servicios, un número que no da para hacer magia.
La movida replica lo que ya hicieron prestadores de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa. Y mientras esperan el cronograma de pagos de septiembre, la pregunta queda picando: ¿alcanza con parches o hace falta arreglar la rueda de fondo?

