“¿Por qué cada vez nos cuesta más decir cómo estamos realmente?”. Con esa pregunta, el licenciado José Icazatti puso sobre la mesa un tema que pega fuerte: el sufrimiento emocional que muchos esconden.
Según explicó, hoy estamos rodeados de mensajes, fotos y me gusta, pero igual hay gente que se siente sola. “Una cosa es estar acompañado y otra muy diferente es sentirse visto”, remarcó, y ahí está el nudo del asunto.
Icazatti dijo que muchas personas aprendieron a contestar “estoy bien” aunque por dentro haya una tormenta. También habló del miedo al rechazo, a parecer débiles y a no cumplir con la imagen de fortaleza que la sociedad suele aplaudir.
En ese punto, fue claro: el suicidio no se explica por una sola causa. Pero sí advirtió que el dolor humano necesita ser escuchado, sin minimizarlo ni mirar para otro lado. A veces, dijo, alcanza con sentarse al lado, preguntar y acompañar.
El especialista también apuntó a la necesidad de aprobación, esa trampa que hace depender el valor propio de la mirada ajena. Y cerró con una idea simple, pero pesada: la educación emocional es clave para aprender a pedir ayuda y no quedar solo con el bardo adentro. ¿No será hora de escuchar un poco más y posar un poco menos?

