Omega se plantó en La Bandurria y llevó su cuarteto sanjuanino a Un Poco de Ruido con una mezcla de música y memoria. La banda repasó su camino, tocó en vivo y dejó claro que el recorrido no fue de un día para el otro.
En la presentación sonaron “Agua Ardiente”, “Canción”, “La Mejor Versión de Mí”, “La Mariposa” y “Primera Cita”. Entre tema y tema, el grupo mostró el presente de una banda que se ganó su lugar en la escena del cuarteto del interior.
Hugo Flores, integrante de Omega, habló con emoción del momento que viven. “Una locura para nosotros estar acá. Omega está prendido fuego, San Juan está prendido fuego”, tiró, con esa mezcla de orgullo y vértigo que suele aparecer cuando un proyecto crece en serio.
La historia arrancó hace 17 años, cuando el grupo se llamaba Fugitivos y tocaba durante una década en Villa del Carril. Después llegó el cambio de nombre y empezó otra etapa, más grande y con escenarios que antes parecían bastante lejos.
Flores contó también que son cinco hermanos dentro de Omega y que su padre trabajó con ellos hasta fallecer. Más tarde vivieron seis años en Córdoba, en una casa donde llegaron a ser 14 personas, hasta que la pandemia los hizo volver a San Juan. De ahí salió el empujón que terminó de acomodar al grupo, ¿y quién les iba a decir que el “Omega mami” iba a sonar por todos lados?

