Para muchas familias de San Juan, la tarjeta ya no sirve para darse un gusto ni para arreglar la casa. Ahora aparece como salvavidas para comprar comida, pagar servicios y hasta cubrir remedios.
Eso es lo que viene viendo el Colegio de Trabajadores Sociales de San Juan, que asegura que estas consultas crecieron entre los hogares que acompañan sus profesionales. La señal no es menor: el endeudamiento dejó de ser una herramienta para mejorar y pasó a ser una manera de aguantar el mes.
Valeria Sarmiento, vicepresidenta de la entidad, explicó que el problema es estructural y no una simple mala administración. Dijo que una cosa es endeudarse para comprar un auto o refaccionar la vivienda, y otra muy distinta es pedir plata para llegar con lo básico.
“Cuando ya estás hablando de un endeudamiento para la reproducción de la vida cotidiana, es decir, porque no llegás a fin de mes con los servicios, con los alimentos, con el combustible, claramente estamos hablando de un endeudamiento de ese tipo”, señaló Sarmiento. Y el círculo, claro, no afloja: se pide un préstamo para cubrir un mes y al siguiente ya hay que pagar la cuota y volver a financiar todo de nuevo.
La preocupación también se mete en la salud mental, según contó la referente. Mencionó casos de ansiedad, depresión y, en las situaciones más graves, pensamientos e intentos de autolesión, en medio de la presión de no poder cubrir lo básico. Encima, la suba de los medicamentos pega incluso en personas con obra social, así que el bolsillo queda bastante a la intemperie, ¿no?
Sarmiento aclaró que el Colegio no tiene estadísticas propias para marcar qué departamentos están peor. Sí advirtió que el golpe se siente más fuerte en quienes tienen menos recursos y en zonas alejadas del Gran San Juan, donde acceder a ciertos servicios se hace más cuesta arriba. Y los números que ya circularon no ayudan a bajar la guardia: una encuesta de Amas de Casa del País mostró que el 75,25% tenía deudas y que el 94% las usó para comprar alimentos.

