El Gobierno de San Juan le metió pata al mantenimiento preventivo en edificios públicos, con foco en las escuelas. La idea es simple: que la lluvia no encuentre la puerta abierta para hacer desastres.
Desde el COPRE hacen limpieza de techos y desagües, reponen membranas y acomodan drenajes. Todo apunta a evitar filtraciones e inundaciones cuando el tiempo se pone pesado.
El subsecretario de Servicios Públicos, arquitecto Nicolás Álvarez, contó en diálogo con Radio Mil20 que buscan que los establecimientos sigan funcionando después de las tormentas. Eso incluye el dictado de clases y también el servicio de comedor, que no puede quedar colgado por un chaparrón.
Las tareas se refuerzan en departamentos como Iglesia, Jáchal, Calingasta y Valle Fértil, donde el terreno y los desniveles complican la cosa. Allí el agua puede venir de sectores cercanos y colarse donde menos se la espera.
Álvarez confirmó que este viernes trabajaban en Iglesia después de las lluvias del jueves. En una escuela, el agua ingresó en algunas aulas de UNENI, pero el episodio ocurrió cuando ya no había alumnos adentro. “Estamos trabajando hoy en la limpieza y volver a dejarlo en condiciones”, dijo el funcionario. Y sí, con el agua no se negocia: hay que secar, arreglar y seguir.

