En Rivadavia, los arcos de fútbol van a tener que estar bien anclados sí o sí. La Municipalidad sacó una ordenanza para que en canchas, plazas, clubes, escuelas, salones y espacios comunitarios no queden estructuras sueltas que puedan moverse o caerse y terminar en un accidente.
La idea es simple: antes de cada jornada, quienes tengan a cargo esos lugares deberán revisar el estado de los arcos, controlar las fijaciones, hacer el mantenimiento que haga falta y dejar asentado todo en un registro. También quedó prohibido usar piedras, ladrillos, tambores u otros elementos improvisados como contrapeso.
La Secretaría de Obras de la Municipalidad de Rivadavia será la encargada de hacer los controles. Los inspectores podrán pedir documentación técnica, tomar medidas, sacar fotos, labrar actas e intimar a los responsables a corregir lo que esté mal.
Si detectan un riesgo grave o inmediato, el municipio podrá frenar el uso del arco en el acto e incluso clausurar preventivamente el sector hasta que se arregle la situación. La medida busca llevar más tranquilidad a familias, docentes, clubes y vecinos que usan estos espacios todos los días.
La ordenanza aparece en un contexto doloroso para San Juan, después de tres muertes ocurridas en los últimos años por arcos que se desplomaron sobre menores. El primer caso fue el 29 de febrero de 2020, en una finca de Rivadavia, donde Ramiro Rato, de 2 años, fue golpeado por un arco de hierro y murió el 2 de marzo tras quedar internado en el Hospital Rawson.
Después, el 16 de mayo de 2021, en Barreal, falleció Hilario Uriel Uribe, de 4 años, cuando un arco cayó en un salón de eventos que no tenía las habilitaciones correspondientes, según determinó la investigación.
El caso más reciente fue el 2 de noviembre de 2025, en el camping del Círculo de Oficiales de la Policía, en Rawson. Martín Páez, de 13 años, se colgó del travesaño mientras festejaba un gol con sus compañeros, el arco metálico cedió y terminó provocándole heridas fatales. La investigación estableció que la estructura no estaba anclada.
Con esta decisión, Rivadavia busca que una escena tan común como un partido o un rato de juego no vuelva a terminar en una tragedia. La apuesta es poner reglas claras y controles reales para cuidar a los chicos y a toda la comunidad.

