A pocos días del feriado del lunes 17 de agosto, fecha en la que se conmemora el paso a la inmortalidad del general José de San Martín, la historiadora Silvana Frau puso el foco en un aspecto que muchas veces queda relegado: el rol que tuvo San Juan en la gesta libertadora.
En diálogo con “Buena Gente”, por la Mil 20, la doctora en Historia y directora del Instituto de Historia Héctor D. Arias de la UNSJ explicó que la campaña de San Martín no fue solamente una empresa militar, sino un proyecto de alcance continental en el que los sanjuaninos tuvieron una participación activa.
“Nuestra tierra y hombres de nuestra tierra hayan sido parte de ese proyecto, que no es un proyecto nacional, es un proyecto continental”, destacó Frau.
Una ciudad que parecía pobre, pero que fue clave
Al describir cómo era San Juan alrededor de 1815, la historiadora señaló que la imagen tradicional de una ciudad pequeña y empobrecida no refleja completamente su realidad.
“Siempre cuando estudiamos San Juan decimos que es una ciudad chata, bastante pobre”, explicó, aunque los documentos históricos muestran otra faceta. La provincia tenía una producción capaz de aportar recursos fundamentales para las tropas, entre ellos aguardiente y charqui.
“San Juan no solo abasteció al Ejército de los Andes, sino también al ejército de Belgrano en el norte”, remarcó.
El esfuerzo también involucró a las mujeres sanjuaninas, que participaron en la confección de prendas para los soldados. Entre los símbolos de ese compromiso se encuentra la Bandera Ciudadana, vinculada a la columna de Cabot y confeccionada por mujeres de la provincia.
Del apoyo voluntario a las donaciones forzosas
Frau explicó que el respaldo inicial de la población fue voluntario. Familias y particulares aportaron dinero, animales y distintos bienes para colaborar con la campaña.
Entre las familias que acompañaron el proceso mencionó a los Rojo y los Del Carril, aunque luego los recursos reunidos no fueron suficientes para sostener el enorme operativo.
“Después San Martín tuvo que pedir donaciones forzosas”, señaló la historiadora, ante la necesidad de sumar más caballos, mulas y provisiones para concretar el cruce cordillerano.
En ese contexto, San Juan adquirió un valor estratégico. Incluso, según explicó Frau, las primeras medidas adoptadas durante el gobierno de Ignacio de la Roza estuvieron orientadas a defender la provincia ante una eventual invasión realista desde Chile, y no todavía a preparar el cruce de los Andes.
El padre de Sarmiento también fue parte del Ejército de los Andes

Uno de los momentos destacados de la entrevista fue la referencia a Clemente Sarmiento, padre de Domingo Faustino Sarmiento.
Frau explicó que Clemente era arriero y conocía profundamente el territorio, una tarea fundamental en aquella época para quienes debían trasladarse por zonas inhóspitas.
“Tenía que saber dónde estaban las aguadas, dónde estaban las quebradas, en el caso de los pasos de la cordillera”, detalló.
Además, Clemente Sarmiento integró la división sanjuanina comandada por Cabot. Según la historiadora, San Martín lo tenía registrado entre los soldados que participaron de aquella campaña.
Ese vínculo incluso habría quedado presente años después, cuando Domingo Faustino Sarmiento visitó a San Martín durante su exilio. “San Martín lo reconoce como el hijo de aquel soldado que había salido de la división de San Juan”, relató Frau.
Cabot y una estrategia que sorprendió al enemigo

La historiadora también destacó la figura de Juan Manuel Cabot y el papel que tuvo en el plan sanmartiniano. La columna que partió desde San Juan tuvo como misión avanzar hacia Chile y enfrentar a las fuerzas realistas.
Frau explicó que San Martín utilizó distintas columnas y movimientos para confundir al enemigo y evitar que pudiera determinar por dónde avanzaría el grueso de su ejército.
“Él hace toda una guerra de zapa”, sostuvo, al referirse a las operaciones de inteligencia y desinformación utilizadas durante la campaña.
La estrategia también incluyó negociaciones con pueblos originarios y una extensa red de información que permitía a San Martín conocer los movimientos realistas.
Un San Martín diferente al de los manuales

Durante la entrevista, Frau también buscó alejarse de la imagen idealizada del prócer que suele aparecer en los libros escolares.
“San Martín tiene una virtud que es el esperar. Él espera el momento justo y busca a los colaboradores justos”, sostuvo.
Además, recordó que el Libertador padecía distintos problemas de salud y que el cruce de los Andes no fue la escena épica del general sobre un caballo blanco que muchas veces quedó instalada en el imaginario colectivo.
“No era el caballo blanco. Era una mula”, remarcó.
Para Frau, la dimensión estratégica de San Martín es uno de los aspectos que explica por qué su figura continúa siendo estudiada internacionalmente.
“Fuimos parte de una idea: una América libre”
“Nosotros los sanjuaninos hemos sido parte de un proyecto americano”, afirmó.
Y agregó: “Acá en San Juan se ha gestado... no solamente los sanjuaninos, sino que hemos sido parte de una idea. Y hemos trabajado para eso. Para una América libre”.
Frau invitó además a los sanjuaninos a conocer los espacios vinculados con aquella historia, como el monumento a la columna Cabot ubicado sobre avenida Libertador y Entre Ríos, y la Bandera Ciudadana que se encuentra en el Centro Cívico.
Este lunes, desde las 14:30, se realizará el tradicional homenaje a San Martín en el monumento ubicado en el Parque de Mayo. Una fecha que, más allá del fin de semana largo, invita a recordar que San Juan no fue un espectador de la gesta libertadora: fue uno de sus escenarios fundamentales.

