A las 3:04 de la madrugada de este jueves, cuando medio San Juan dormía como piedra, la tierra decidió avisar que sigue viva. Un sismo de 4,9 con epicentro en Chile le cortó el sueño a más de uno.
Según los datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el movimiento tuvo una profundidad de 58 kilómetros. Nada como para asustarse en serio, pero suficiente para que algún vecino saltara de la cama.
El epicentro quedó a 41 kilómetros al noroeste de Coquimbo, en territorio chileno. Desde ahí, la sacudida viajó 201 kilómetros hasta Colangüil, en Iglesia, y otros 238 kilómetros hasta Los Vilos.
La cosa no se quedó en la provincia: también se sintió en zonas de Mendoza y La Rioja. El terremoto, como buen chusma, se hizo notar en varias provincias a la vez.
Donde más se percibió fue en Rodeo (Iglesia), Calingasta y San José de Jáchal, con una intensidad III según la escala del INPRES. Ahí el sacudón lo sintió especialmente el que estaba durmiendo, justo cuando la ciudad estaba en su hora más tranquila.
En la Ciudad de San Juan la intensidad fue más suave, entre II y III. O sea, un temblor de esos que capaz ni te despiertan, pero que si estabas despierto, lo notaste igual.
El mismo nivel, entre II y III, se registró en Villa Nueva (La Rioja) y en la Ciudad de Mendoza. La región es de las más movidas del país, así que a esta altura ya casi es un clásico.
Lo bueno es que, pese al susto, no se reportaron daños ni personas afectadas por el movimiento. ¿La próxima vez avisa antes de las tres, no?

