Cuando asoman las lluvias, el techo deja de hacerse el distraído y pide atención. En San Juan, las ferreterías ya sienten ese movimiento, aunque las ventas vienen flojas por la pérdida de poder adquisitivo.
Juan Janavel, presidente de la Cámara de Ferreteros de San Juan, dijo que el panorama viene complicado desde enero y sigue parejo en los trimestres siguientes. “Estamos cubriendo los gastos y solamente para poder subsistir”, resumió, sin mucho maquillaje.
Con el agua cerca, la membrana vuelve a ser el clásico de siempre para pelearle a las goteras. Janavel explicó que los rollos pueden costar entre $35.000 y $80.000, según la calidad, el espesor y cómo se coloque el material.
Ahí está la clave: no siempre lo más caro es lo mejor, ni lo más barato sale regalado. El dirigente recomendó mirar bien la preparación del techo, revisar gargantas, caídas y declives, porque si la base está mal, la membrana queda pagando.
También recordó que el viento Zonda puede hacer de las suyas si la colocación no está firme. Y para cerrar con una recomendación bien terrenal, dijo que antes de gastar fuerte conviene limpiar el techo, sacar hojas y destapar desagües, porque a veces el arreglo más útil arranca con una escoba, ¿no?

