En Angaco, una familia quedó con el corazón en la mano después de que un incendio alcanzara los parrales pegados a su casa. El fuego se metió en la zona de Divisoria y San Isidro, donde viven dos adultos y seis chicos.
Bomberos logró frenar las llamas, pero todavía quedaban pequeños focos y el susto seguía dando vueltas. Encima, el viento no ayuda y la familia teme que alguna ráfaga vuelva a complicar todo justo cuando parecía que el bardo se calmaba.
Según contó Jaquelina Canto, de 37 años, el fuego avanzó sobre los parrales y también dañó un baño de caña que estaba afuera de la vivienda. La casa quedó sin luz y sin agua, y el humo sigue siendo una preocupación por la presencia de los menores.
La familia está integrada por chicos de 16, 14, 12, 8, 5 y 2 años, y dos de ellos tienen discapacidad. Les ofrecieron llevarlos a Capital, pero ellos quieren quedarse en Angaco o cerca, para no desarmar todo de un saque.
Por eso piden ayuda para conseguir un lugar donde pasar estas horas mientras terminan de controlar el incendio. Quienes puedan colaborar o dar alojamiento pueden comunicarse al 264 566-7303. ¿Quién se imagina dormir tranquilo con el viento haciendo de las suyas?

