La visita de Thiago Almada a San Juan se mantuvo bajo siete llaves por un rato, pero terminó saliendo a la luz gracias a las fotos y videos que empezaron a circular en las últimas horas. El campeón del mundo armó un recorrido bien cargado de fe, promesas y cercanía con la gente, y dejó postales que no tardaron en dispararse por las redes. En cada parada, el volante de la Selección argentina se mostró tranquilo, agradecido y muy dispuesto con quienes se le acercaron.
El primer destino fue el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito, adonde llegó para cumplir una promesa personal pocos días después de la final del Mundial 2026. Las imágenes lo muestran recorriendo el complejo religioso, subiendo hasta el santuario principal y participando de distintos gestos de devoción. En uno de los momentos que más llamó la atención, dejó una camiseta de la Selección argentina como ofrenda, encendió una vela y se quedó un rato en oración antes de seguir viaje.
La presencia del futbolista no pasó desapercibida ni ahí. Apenas algunos visitantes lo reconocieron, se le fueron acercando para pedirle fotos, autógrafos y saludarlo de cerca. Almada respondió con buena onda y se tomó varios minutos con los hinchas, que no podían creer tenerlo tan cerca en un lugar tan emblemático de la provincia. La escena mezcló emoción, sorpresa y esa devoción tan sanjuanina que aparece cuando un nombre pesado pisa tierra cuyana.
Después de su paso por Vallecito, el jugador siguió rumbo al este sanjuanino y llegó al santuario de San Expedito, en Bermejo. Allí se repitió un clima parecido, con fieles que estaban en plena jornada religiosa y se toparon de golpe con una visita inesperada. El mediocampista firmó camisetas, posó para nuevas fotos y recibió el cariño de grandes y chicos, que aprovecharon la ocasión para llevarse un recuerdo con el campeón del mundo.
Los videos grabados en Bermejo también dejaron ver el entusiasmo de la gente, que incluso entonó el clásico cántico "El que no salta, es un inglés", mientras Almada agradecía el afecto con un breve pero sentido "Gracias a todos". Así, lo que al principio parecía una visita reservada terminó convirtiéndose en una recorrida espiritual muy comentada, con dos santuarios marcados en el mapa y una provincia entera pendiente de cada imagen que fue apareciendo.

