A poco más de dos semanas de la tragedia que terminó con la vida de Emilse Díaz, de 19 años, y de otro joven que viajaba con ella, su familia decidió convertir el dolor en un pedido urgente: que la Ruta Nacional 20 deje de ser una amenaza para quienes la usan todos los días.
En diálogo con Radio Mil20, Nelson Díaz y María Porra apuntaron contra el estado del camino y reclamaron que las autoridades hagan obras para evitar nuevas muertes. La preocupación no es solo de una familia: en la zona, cada viaje por ese tramo se vive con miedo.
El siniestro ocurrió el pasado 26 de julio, a unos 700 metros al este del puente de Caucete. El conductor manejaba una Peugeot Partner en dirección oeste-este y Emilse iba como acompañante.
Por causas que todavía se investigan, el vehículo perdió el control, chocó contra una pilastra y después contra un árbol. El golpe fue tan fuerte que la camioneta volcó y quedó al costado de la parte baja de la Ruta 20. Los dos jóvenes murieron en el lugar.
Nelson recordó a su hija con dolor y dijo que tenía “toda una vida por delante” y muchos sueños por cumplir. “Mi hija tenía toda una vida por delante y un montón de sueños. Lamentablemente hoy ya no la tenemos más”, expresó.
La familia, según contó, quiere transformar esa pérdida en un reclamo para que otras personas no pasen por lo mismo. Por eso, volvió a poner sobre la mesa las falencias del camino: hundimientos, deformaciones de la calzada, falta de banquinas, iluminación y guardarraíles.
“Es una ruta muy peligrosa. Cualquier persona que se detenga por cualquier circunstancia en la ruta es una trampa mortal”, sostuvo Nelson.
También recordó que en años anteriores se habló de una posible autopista entre el puente de Caucete y Los Médanos, pero aseguró que esa obra nunca se concretó. Mientras tanto, la familia ya puso el caso en manos de un abogado y espera respuestas sobre lo ocurrido.
“Lo que pedimos es que no pase más esto”, resumió Nelson, con un mensaje que resume el reclamo de fondo: que la Ruta 20 deje de cobrarse vidas en la comunidad.

